Se dice que las historias de amor tan solo las viven plenamente los adolescentes, los jóvenes. Que ellos no le temen al dolor, al sufrimiento. Y así es como son capaces de vivir plenamente el amor. Los caminos de este sentimiento nunca son fáciles, ni mucho menos, más bien diría que todo lo contrario, nos hace caer muchas veces. Pero ¿seríamos capaces de vivir sin el amor? Buenas noches soy Andrea Caballero y hoy tengo el placer de hablarles del motor de vida, el amor.
La verdad es que encontrar una pareja con la que pasar el resto de tus días es una meta de todo ser humano. Nadie quiere estar solo ni que le llamen solterón o solterona, por Dios, eso es pecado! La propia sociedad ve con malos ojos que pasados los 27- 28 años más o menos, no te hayas casado. Se podría decir que tu hora de contraer matrimonio se te está pasando, si no es que ya la dejaste atrás. Yo estoy totalmente en contra de este estereotipo u opinión. Considero que el amor no tiene edad. Entonces ¿por qué nosotros vamos a tener un límite para vivir nuestra gran historia de amor? Muchas veces ésta no llega hasta que ya eres un adulto con bastantes años encima, la cuestión es que tú espíritu siga tan joven, entregado y lleno de ilusión como cuando estabas en la universidad.
Les diré que conozco un claro ejemplo. Esta pareja, en muchos aspectos son polos opuestos, pero en esencia solo existe un ser. Ella es acelerada, impaciente, necesita tener todo en orden, no se le puede escapar ni un solo detalle, necesita saber que todo está bien antes de irse de la oficina… por el contrario, él es la persona más tranquila que conozco. Si no consigue resolver x problema se lo toma con una calma espeluznante y se dice a sí mismo: “no pasa nada, mañana lo arreglaré”, pierde casi todo o no sabe en donde lo dejó y así podría hacer una lista interminable. Lo impresionante de todo esto es que yo he visto tal contraste. Hace que me ponga a pensar en cómo es posible que entre ellos haya un lazo tan intenso, tan profundo, que haga de esa unión un muro irrompible. Con cada mirada sientes como la llama de su amor se pone al máximo e incluso sientes el calor que desprenden, es un momento mágico, especial. Es el motor de su vida.
Es increíble ver cómo se le iluminan a una persona los ojos al recibir un mensaje de esa persona especial. Y cómo tras leerlo, por lo menos dos veces, se lleva el celular al corazón como si fuera capaz de abrazar a su amor. Estas acciones que muchas veces son inconscientes, hacen que vivamos de una forma única el sentimiento que más nos llena y hace felices, el amor. Es por eso que es el motor de vida pues una vez que te enamoras todo pero todo tu mundo gira alrededor de este sentimiento.
Antes les comentaba que el motor de vida no entiende de edades, tampoco de religiones ni de razas ni siquiera le presta atención al sexo. No comprende que la sociedad ha trazado muros que llegan hasta el universo. El amor los rompe, los hace trocitos y los traspasa con una facilidad asombrosa. No quiere razones, más bien se alimenta de ilusiones, deseos, caricias, besos…
De seguro que cada uno de los presentes ha experimentado alguna vez la sensación de ese beso tierno y tan dulce que parece eterno. También me atrevo a decir que han sentido esas cosquillitas o mariposas en el estómago. Esas experiencias son únicas, inolvidables, que nos hicieron volar junto a las estrellas. El punto de todo esto es que el amor nos propuso hacer cosas inimaginables, a ver las cosas de otra forma, a que la vida tuviera otro color. Precisamente la mezcla de todo esto es nuestro motor.
Por otra parte, el amor, desgraciadamente o afortunadamente, duele. Si nuestro corazón se daña, cuesta muchísimo repararlo y parece que se nos va a quedar una cicatriz horrible. Los mayores nos dicen que esto es normal y que es parte de nuestra madurez pero… cómo duele un desamor. Sientes que el cielo se te cae y que todos tienen la culpa. Lloras, gritas, pataleas y después de la crisis, llega el momento de analizar los porqués. Muchas veces negamos éstos y nos ponemos una excusa para no ver la realidad. La cuestión es que un carro sin motor no funciona y nosotros seguimos caminando por las calles de nuestra ciudad. Esto se debe a que no solamente existe el amor de pareja sino que tenemos el amor de nuestros padres, hermanos, hijos, amigos… que nos sostienen mientras se recupera la parte dañada. Es lo mágico de este motor, a pesar de estar destrozado es capaz de mantener todos los engranajes juntos y que éstos sigan girando como lo hacen normalmente.
Con los latidos, con ese boom-boom que replica en nuestro interior… nuestro motor de vida nos lleva por los caminos del amor. Muchas gracias por su atención y recuerden:
Que este motor significa dar plenamente desde lo más profundo de nuestro ser, es compartir, es sentir, soñar… es una unión que alimenta nuestra alma. Gracias.
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